viernes, 21 de febrero de 2014

CARTAGENA MANIFIESTA SU VIVO COMPROMISO CON LA SANIDAD PÚBLICA: “EL ROSELL NI SE CIERRA NI SE TRANSFORMA”

En la segunda multitudinaria manifestación contra el cierre y desmantelamiento del hospital de Sta. María del Rosell, los cartageneros han participado en mayor número que la primera vez (Octubre 2013) y han estado arropados por ciudadanos de otros municipios de la Región, en un acto de solidaridad, que, desde estas letras, agradezco en nombre de todos los cartageneros.

Los cuatro carriles del paseo del Alfonso XIII y sus aceras, vieron discurrir el paso ejemplar de gentes de todo tipo: personas mayores, minusválidos, jóvenes y adultos. Unos iban solos, otros en pareja, otros en grupos de amigos o de militantes de partidos políticos y plataformas sociales; gentes de toda condición. Nadie del partido popular. Sí han estado todos los dirigentes políticos que conforman la oposición a ese partido neoliberal del capitalismo más salvaje. Algunos como el secretario general del PSRM, Rafael González Tovar, la portavoz del PSRM en la Asamblea, Begoña García Retegui; la diputada Teresa Rosique; la secretaria general del partido socialista en Cartagena, Ana Belén Castejón. Por parte del Movimiento Ciudadano, José López. Por Izquierda Unida, Cayetano Jaime Moltó y su coordinador regional, José A. Pujante. Leandro Sánchez, portavoz de la Plataforma “Salvemos al Rosell” y muchos otros concienciados en defender los derechos sanitarios del pueblo cartagenero.

El recorrido fue el mismo que en la manifestación anterior y se hizo parada junto a la Asamblea Regional de Murcia donde recordaron las palabras de la consejera de sanidad, Mercedes Palacios –cartagenera ella, según partida de nacimiento y no por sus méritos- y que dijo, en el año 2009 en esa sacrosanta casa de la democracia, que el Rosell no se cerraría y que Cartagena contaría con dos hospitales completos. Mentir no es bueno, nunca lo es, pero hacerlo en el hemiciclo de la sacrosanta debiera ser delito. Así, nos hubiéramos ahorrado todo esto y ella dimitida, a buen recaudo de su manifiesta incompetencia gestora.

La cuestión es que el pueblo de Cartagena ha tomado conciencia de que en este caso del Rosell, y como en tantos otros, ha sido engañado, indignamente engañado. Pronto llegarán los procesos electorales donde este pueblo mancillado y despojado hará justicia con quienes lo han conducido a la pobreza existencial más absoluta.

No estuvo su alcaldesa, cómplice silente de la trama engañosa que, tras las mentiras más descaradas, lo único que pretenden es restar los derechos más básicos a los sufridos cartageneros.

Decía Theodore Rossevelt (1858-1919) que: “Hubo un tiempo en que reducir el poder del gobierno significaba aumentar la libertad de la gente. Hoy, reducir el poder y la acción del gobierno significa dejar que la gente sea esclava de las grandes compañías.”

Este es el retrato, en el inicio del siglo XXI, de un pueblo esclavizado a los intereses mercantiles por las decisiones políticas de un partido al que solo le interesa el enriquecimiento personal de sus miembros, a costa del saqueo y empobrecimiento del pueblo del que se sirven. Un partido que será debidamente y democráticamente apartado de la gestión pública que tanto detesta y que, por otro lado, tanto ama, y solo como medio a sus traiciones políticas, sociales y económicas.

Cartagena seguirá defendiendo su derecho a una sanidad pública, gratuita, universal y de calidad. Y este será el inicio de un cambio de los modelos de la derecha más conservadora y retrógrada por otros, donde lo social y colectivo, sean lo importante.

Que nadie lo dude.

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