jueves, 22 de julio de 2010

JODÍOS JUDÍOS

Los judíos son unos 15 millones de seres repartidos por todo el mundo. 5 millones y medio en Israel, 6 millones en EE.UU., 2 millones en Europa y el resto por otras partes del globo. Conforman una de las tres grandes religiones monoteístas de nuestro orbe. A pesar de ser tan pocos, son los amos del mundo. Se dividen en varias ramas –Askenazi, Mizraji, Sefardí, etc.- A lo largo y ancho de la Historia sólo supieron hacer una cosa: Enriquecerse.

Vinieron de Mesopotamia (sumerios, acadios, asirios y babilónicos), origen de todas las civilizaciones posteriores. Allí tuvo su origen la moneda, la rueda, los estudios de astrología y astronomía, el sistema sexagesimal y el primer código de leyes (Hammurabi). La irrigación artificial, el arado, el bote a vela, los arreos para los animales y el desarrollo de la metalurgia del cobre y el bronce. Estamos hablando de hace unos 12.000 años. Desde allí se propagaron la cultura helenística, la judaica, la cristiana y la islámica.

Los judíos siempre se han considerado el pueblo elegido por Dios. Por aquello de que fue a Moisés a quien Dios dio los 10 mandamientos. Y los condujo a su tierra prometida (Israel). Sólo reconocen el Antiguo Testamento, del Nuevo y de otros no quieren ni hablar. Quizás sea por que no les conviene. En esto coinciden con las otras grandes religiones.

En tiempos de Tiberio, allá por el año 30 de nuestra era, éste padecía de lepra y otras llagas y enterado de que los judíos habían crucificado al Hijo de Dios mandó aniquilar a los judíos. Se encargaron de ello Tito y Vespasiano. Éstos y aquel abrazaron la nueva fe y fueron curados. Destruyeron la ciudad y el Templo. Y mataron a todos los judíos que pudieron y los que quedaron tuvieron que volver a vagar por el mundo, sin patria.

Siglos más tarde los judíos fueron expulsados de Portugal y España y del resto de Europa. Cuando los reyes, acuciados por la economía –siempre de guerra-, reparaban en que no tenían un chavo, miraban a los judíos. Éstos se habían apoderado de todo el dinero, de toda riqueza. Ya habían inventado los bancos. Siglos más tarde siguieron acrecentando sus riquezas y hoy son ellos los dueños del dinero en el mundo. Nadie osa decir ni mú. El silencio o la ruina.

Ocuparon Holanda e Inglaterra y con sus beneplácitos desarrollaron lo que tendría que ser la economía que hoy sufrimos. Ocuparon América y la hicieron suya. Dos guerras mundiales financiadas por ellos. ¿Qué les importaba el genocidio de sus homónimos?

Hoy son los mercados, los bancos y las corporaciones los amos del mundo. Todos son judíos. Se hace y dice lo que ellos quieren, incumpliendo lo que su Biblia les ordena: Traer una era de paz mundial, acabar con el odio, la opresión, el sufrimiento y la enfermedad. Como está escrito: “Una nación no levantará espada contra otra nación; y tampoco los hombres estudiarán más cómo hacer guerra” (Isaías 2:4)

En 1895, Theodor Herzl funda el sionismo internacional como organización del judaísmo. Fueron ellos los que en el año 1897 establecieron, en Basilea, las bases para el logro de la dominación mundial (Los protocolos de Sión)

De ellos son los grandes lobbys financieros, esos que causan las guerras y las proveen de armas. Da igual quienes sean los combatientes.

Son ellos los que están destruyendo, hoy, a la antigua Mesopotamia. Los judíos de la avaricia y de la codicia. Y parece que no se detendrán. Seguirán hasta destruirnos a todos. Ya han acabado con las democracias. Éstas que tanto costó desarrollar, las han comprado y encima de saldo. Además, hoy, parece que están apuntando al Oriente.

Dijo Jesús: “Porque conduciré vuestras almas a la luz de las luces y a las regiones de la verdad y la bondad. Y a las regiones del Santo de todos los Santos, y a las regiones en que no hay hombre, ni mujer, ni forma alguna. Sino sólo una luz constante e inefable, porque no hay nada más sublime…Son los misterios de los siete caminos y las cuarenta y nueve potencias”. (Evangelio de Valentino)

Para este viaje pocas alforjas bastan.

Nuestra ignorancia de la Historia es tanta que nos es imposible entender. Y además a nadie le interesa enseñar, o van y lo compran.

Jodíos Judíos

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