domingo, 15 de abril de 2012

EL MODELO ESTÁ COLAPSANDO

Esta civilización que conocemos y que ha durado unos cuantos siglos, ya no da más de sí. Está totalmente exhausta. Hemos ido avanzando, siempre, en la dirección equivocada. Tras la caída del imperio romano –civilización muy avanzada- atravesamos la larga y oscura Edad Media donde se retrocedió en todos los campos del conocimiento humano. Alcanzamos el Renacimiento volviendo nuestras miradas y ansias de saber a los clásicos y llegado el final del siglo XIX, la revolución industrial nos embaucó a todos en una carrera desenfrenada. A cada paso, esta civilización perdía dosis de Humanidad. En todos estos períodos de nuestra historia como civilización siempre hay un denominador común: El EMBUDO…

…¿Quién no conoce la Ley del embudo? ¿Quién no la ha sufrido? Como muy bien dice Vicenç Navarro las poblaciones siempre se dividen en el 10% que acapara la mayor parte de las rentas y en el 90% que ha de conformarse con vivir la falta de ellas. Lo ancho para ese 10% y lo estrecho para la mayoría de los habitantes de este aún maravilloso planeta. Así se podría resumir esta Ley no escrita en ninguna de las Constituciones existentes. Unos pocos ricos, la mayoría pobre. Los listos y los tontos.

Este ha sido y es nuestro mundo. Una lucha cruenta y sanguinaria de siglos y siglos para que sólo unos pocos vivan a cuerpo de rey. Además, se nos educa en ello para que no pongamos en peligro al 10%. Ya se encargan de utilizar todos los medios a su alcance para que se nos eduque en esa línea que ellos tanto necesitan. La televisión el mayor logro alcanzado para este fin.  En su clímax último y más abyecto para acaparar todo el poder, se encuentra el uniformar a toda nuestra raza. Destrozar la diversidad de culturas y formas de vivir para hacernos meras máquinas a su servicio. No sólo pretenden que vistamos, comamos y bebamos igual; pretenden que todos pensemos y actuemos de la misma manera. Así es más fácil su control. No hablaré de los drones, ni de los implantes de chips, ni de los móviles, ni de satélites

Los portavoces del 10% ya se han atrevido y nos han dicho que no es bueno llegar a viejo, que sale muy caro, y mucho menos sin trabajar. No quieren a nadie ocioso cobrando, ni tan siquiera cuando las fuerzas y la muerte nos ronda cerca. Y mucho menos a los valientes y bravos jóvenes que, ya sea a través del cloro que nos hacen beber o a través de dibujarles un mundo donde el placer es la única meta, han domesticado. Por el camino que nos conducen, la ficción de películas como “La fuga de Logan” o la de “Cuando el destino nos alcance” de los años 70, sean pronto realidad. En la primera, la vida se terminaba a los 30 años en “El Carrusel” y en la segunda se alcanzaba la vejez en “El Hogar” y los cuerpos transformados en el famoso y nutritivo Soylent Green.

Estos siempre han sido sus demoníacos objetivos: mantenernos en la más absoluta esclavitud y con un pensamiento único de lo más pobre posible. No hay otra realidad más allá de la que ellos nos inoculan. Nos dividen en individuos cuando en realidad somos sociedad; ¿Qué es capaz de hacer el individuo sin los demás? Nos educan en la competitividad y no en la cooperación. Nos educan a través del chantaje y en ver al de al lado como un enemigo a  batir. Y en hacernos creer que somos “superiores” a los demás. Cuando a ellos les interesa nos reclaman los valores de que entre todos podremos con la adversidad, como ahora para que les paguemos “la deuda” o como cuando nos reclutan para alguna guerra. Son hipócritas y cínicos. Para ellos la sociedad es sólo una masa informe a la que manejar y dirigir hacia el único interés del 10%. Nos enseñan la zanahoria y corremos tras ella sin alcanzarla jamás. Somos unos ilusos rematados.

La organización de un hormiguero no dista mucho. La hormiga reina vive sin dar palo al agua. Todas las demás están organizadas en servir a su reina, en defenderla, en alimentarla. Esta reina del hormiguero sólo tiene la función de procrear más hormigas. Al menos tiene una función. Pero, ¿Cuál es la función del 10%? ¿A qué se dedican a parte de vivir a nuestra costa? ¿Qué nos dan a cambio? ¡Nada! Sólo se dedican a robarnos el 90% de la abundancia. En eso han estado siempre durante tantos y tantos siglos. A eso se dedican, a comprar las voluntades para que las leyes sean como a ellos conviene. Ya han comenzado con privatizar las policías, pronto será el ejército. ¿A quién de más? Nos pondrán la cadena al cuello, es lo que les gusta.

Los avances que el 90% es capaz de conseguir, ellos lo manipulan, lo tergiversan y nos los limitan. Alguien del 90% crea, inventa algo que es bueno para todos, por ejemplo, una bombilla que no se funde al cabo de x horas, sino que dura más que nuestra propia vida. ¿Qué hace el 10%? Controla, manipula y tergiversa la bombilla para que le produzca mucho más dinero en su caja. Llega otro y crea, inventa un aparato que produce energía eléctrica a partir de la nada, sin ayuda de otra fuente. ¿Qué hace el 10%? Controla, manipula, tergiversa y anula el aparato para que le produzca mucho más dinero en su caja. Y si hay que matar se mata…

El caso es que este 10% en realidad son unos parásitos de la sociedad. No son productivos a la colectividad, todo lo contrario, son negativos para su desarrollo y bienestar. Con la creación del dinero y su control mediante los bancos, todo era cuestión de coser y cantar. Crearon y crean las leyes a su plena conveniencia y los demás a su servicio.

Así tenemos a este mundo, hecho unos zorros y no hay por donde cogerlo. Poco sentido, o ninguno, tiene lo que hacemos. Quizás, por ello, el aumento del número de suicidios esté aumentando trágicamente, aunque esto no sale en los medios informativos del 10%.  Sólo aparece la deuda que les debemos por vivir.

O este mundo es capaz de reaccionar y poner a ese 10% en su sitio o nos vamos todos al carajo. Para mí, a ese porcentaje de sanguijuelas lo mejor que le pudiera pasar sería diluirse con el 90% y pasar desapercibido. A este mundo nunca le ha sentado bien eso de las castas y de los linajes, tampoco los políticos que se olvidan de a quién sirven, ni los hábitos ni sotanas. 

Tomemos consciencia de la realidad, aprendamos y actuemos. No nos queda otra. O lo hacemos todos o todos nos vamos al carajo. Este mundo está colapsando sencillamente porque no es HUMANO. ¡Luchemos entonces por hacerlo HUMANO!

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