sábado, 12 de mayo de 2012

¿A DÓNDE VAMOS?


Cuando nos proponemos hacer un viaje ésta es la primera pregunta que nos hacemos, ¿a dónde vamos? En función de la respuesta prepararemos lo necesario y organizaremos una agenda con el día de partida y de regreso, también qué haremos en las jornadas que dure el mismo. Qué veremos, dónde comeremos, donde descansaremos, etc., etc.. Tendremos un presupuesto con su consiguiente margen para los imprevistos que siempre surgen y esperaremos el momento de nuestra salida. La aptitud es fundamental y hemos de estar abiertos y preparados para la tolerancia y permisividad. Al fin y al cabo se trata de una aventura donde los objetivos, por muy variados que pudieran ser, no han de truncar las expectativas de todos los que nos embarquemos en el mismo.

El ser humano inició un viaje nuevo (antes hubo otros) hace unos pocos de miles años. El viaje aún continúa y los signos que nos llegan nos hablan de contradicciones. Por un lado, de tiempos apocalípticos y de trompetas sonando y, de otro, de cinturones fotónicos que nos transformaran en seres con mayor evolución espiritual y de luz. También es posible que esto último sea consecuencia de lo primero, ¿quién sabe? Es verdad que un cocotazo a tiempo es buen compañero para la reflexión y la paz. Y sea por no haber actuado correctamente.

El caso es que desde el tiempo de la misteriosa civilización egipcia, seguimos con los mismos cánones. La casta sacerdotal, aquella y la actual, son los mismos e incluso coinciden en todos sus credos y genealogías. Mantienen sus ancestrales secretos y practican mágicos rituales que sólo a ellos benefician. El sol como portador de la vida y de un conocimiento que se nos escapa. Los egipcios, alumnos aventajados del mundo babilónico y sumerio. En ambas culturas los dioses están presentes y son su único suministro de conocimiento en todos los campos de la vida. Ra es el mayor de ellos. Construyeron las pirámides sin que, a día de hoy, nadie alcance a saber cómo. Su conocimiento y sus herramientas no alcanzaban a semejante obra, ni queriendo. Además no eran edificios para enterrar a sus faraones y tampoco eran edificaciones exclusivas, hoy se han encontrado, además de las del nuevo mundo, en Europa, en China y hasta en el fondo del mar. De esta cultura egipcia salieron los judíos y de estos las distintas sectas cristianas. Ambas religiones bebieron de la egipcia. Quizás, por ello, las coincidencias de los cuentos que nos han contado sean tantas.

La cuestión es que parece que nuestro viaje está llegando a su fin. Ha durado algunos miles de años y nos encontramos, casi exactamente, en la misma situación, en la misma conformación social de la civilización que en el pretérito. Unos pocos son los ricos, los que viven de putísima madre, los que nos limitan nuestro desarrollo, los que mantienen, al precio que sea, las mismas estructuras de poder y de sojuzgar a la gran mayoría. Incluso estos demoníacos seres (sirven a la oscuridad) se atreven a decir que no es bueno tanto anciano sin trabajar, que no es buena tanta población y están buscándonos la ruina.

Mucha gente ha tomado conciencia de quiénes son realmente los violentos y los terroristas. Y sale a la calle y lo anuncian y lo comparten con los demás. Son la masa crítica y a los viejos poderes, con sotana y sin ella, no les gusta. Por eso, esa masa crítica ha de crecer más y más y convencer al resto, que aún duerme, de que el camino por donde nos están llevando nos conduce al caos. Porque es en el caos donde nos quieren estos demonios. El caos para ellos no es más que un sacrificio a su jefe el Satán. Siempre lo han hecho así, creando el caos. No dudan en mentir, en hacer negro lo que es blanco; en confundirnos, en chantajearnos. Pero si entendemos la verdad de qué va esto, nos despertaremos de tanta pesadilla. Quizás estemos a tiempo para dar un giro a esta deriva. Hemos de exigir, cada uno en su ámbito, la verdad, la posibilidad de vivir dignamente y en paz y el necesario reparto de las riquezas de este mundo que no les pertenece sólo a ellos y de las nuevas tecnologías que nos mantienen escondidas.  Y siempre desde la paz.

No es fácil, nunca lo fue, pero estoy seguro de que merecerá la pena. Todo lo que existe en nuestro Universo está conectado, todo, y nosotros no somos ninguna excepción. Lo que elevemos con nuestras ideas y conciencia es lo que nos será devuelto. ¡Despertemos!

Propongo la solicitud de dimisión en pleno del gobierno español. Propongo nuevas elecciones nacionales, autonómicas y locales. Propongo la salida del mercado común europeo y propongo no reconocer ninguna deuda por INDIGNA (Aquella deuda que se contrae y que se permitió contraer pese a saber que ocasionaría serios problemas a la economía y al desarrollo del país que la solicitaba. Tiene además como requisito que el organismo o país prestamista le resultara imposible no saber los efectos que dicho crédito ocasionaría al receptor)

Ellos se harán pasar por tontos, nosotros no.

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